De San José a Las Negras
Saliendo de San José y pasando el Pozo de los Frailes, donde se encuentra una antigua noria comunal restaurada que en su día fue utilizada para el riego, se toma un desvío a la derecha que nos conduce a un territorio sorprendente.
La carretera adentra al visitante por el valle de Los Escullos que salpicado de cortijadas aisladas y un molino restaurado es flanqueado por una pared de montañas integrantes de una caldera volcánica coronada por "Los Frailes". Desde esa carretera parten el camino que conduce a la aldea de Las Presillas y el sendero de la Majada Redonda y más adelante llega el desvío a Los Escullos.
Este enclave presenta un conjunto de dunas fosilizadas que forman un bello acantilado sobre el mar y que se extiende hasta más allá del castillo de San Felipe del S. XVIII. Desde allí parte una pista de tierra cobijada por el techo del Parque, los Picos de Los Frailes, que bordea el litoral hasta San José si bien no puede realizarse en su totalidad en automóvil. Una sucesión impresionante de acantilados de difícil acceso se suceden hasta la Punta de Loma Pelada avistados por la torre vigía de Cala Higuera. Esta área es especialmente interesante para el senderismo y la práctica del buceo y el submarinismo en los fondos marinos de Cala Higuera, la Cala de lo Embarcaderos y la Playa del Arco.
Retrocediendo de nuevo hasta la carretera, se continúa hasta el pequeño pueblo pesquero de la Isleta del Moro impregnado de una fuerte esencia marinera: barcas, redes y boyas en la arena, un gran lavadero de piedra, bandadas de gaviotas sobrevolando el peñón doble, algas secas en la orilla Y al lado izquierdo del pueblo, tras un corto trayecto entre palmeras que rodean un minúsculo oasis, se accede a una playa de arena y paredes basálticas, la Cala del Peñón Blanco.
Ascendiendo una empinada cuesta se alcanza el mirador de la Amatista, un balcón sobre el mar y parada previa al valle de Rodalquilar. Este antiguo poblado conserva las instalaciones mineras, lavaderos, balsas, la escuela, la iglesia que recuerdan la presencia de oro en su sierra, y actualmente es el centro de la Agencia de Medio Ambiente en el Parque. Un paseo por las calles del pueblo muestra el modo de vida de otra época y el proceso de reconstrucción que se está llevando a cabo de un conjunto industrial abandonado durante décadas. También merece la pena entrar en el Jardín Botánico El Abardinal, donde se pueden admirar las diversas especies que poblan el parque.
Nada
más pasar esta localidad, existe un desvío que lleva
a través de la rambla y entre castillos, norias y molinos
árabes semi-abandonados al Playazo. Esta playa de arena
fina está protegida por el castillo de San Ramón,
batería costera del siglo XVIII enclavado en un espectacular
acantilado de dunas fosilizadas. Al otro lado del morrón
que protege esta playa se encuentra otra pequeña cala,
la del Bergantín.
Una opción incluida en esta ruta es tomar un camino previo
al del Playazo que asciende a la Punta de la Polacra coronada
por la torre nazarí de "Los Lobos".
Volviendo al asfalto, la carretera nos conduce a Las Negras, pueblo
de ambiente pesquero dominado por el Cerro Negro, con playa donde
se alternan la arena y los bolos de piedra.